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La belleza del SLR Roadster hace de él una obra de arte sobre ruedas. Pero no ha sido la estética el aspecto prioritario en su desarrollo, sino la física. Y es que, también en su versión roadster, el SLR es un superdeportivo que redefine los límites de la automoción. Esto se logra, por ejemplo, con una carrocería baja y alargada que —unida a los bajos de superficie lisa, el spoiler delantero o los difusores y el aerofreno en la zaga— incrementa la presión de apriete, favoreciendo la excelente maniobrabilidad del vehículo. Tampoco las branquias desempeñan una función meramente visual, pues permiten la salida del aire caliente que se genera en el motor cuando se circula a gran velocidad.
Un diseño espectacular que persigue esencialmente la funcionalidad. La combinación de estas dos cualidades da lugar a un roadster realmente incomparable.
El SLR Roadster y los McLaren Mercedes de Fórmula 1 comparten su chasis monocasco en fibra de carbono de alta tecnología, firme, ligero y resistente. Con él, la carrocería del SLR Roadster resulta rígida a la torsión incluso con el techo abierto. Esto, unido al tren de rodaje deportivo y a una aerodinámica inspirada en la Fórmula 1, garantiza una gran maniobrabilidad. Un factor esencial para controlar los 626 CV que desarrolla el motor AMG V8 de 5,5 litros de cilindrada, capaz de acelerar en 3,8 segundos de 0 a 100 y de alcanzar una velocidad punta de 332 km/h.
La capota del SLR Roadster no sólo parece diferente, lo es. Su estructura y su aerodinámica optimizada garantizan que el coeficiente de resistencia aerodinámica y, por tanto, las prestaciones del SLR Roadster en su conjunto sean prácticamente idénticas a las de la versión coupé. Incluso el ruido aerodinámico se ha reducido al mínimo. Gracias a la peculiar línea del SLR y a un paravientos de sólo 8 cm de alto, es posible disfrutar de la conducción a cielo abierto sin estar expuesto a molestas corrientes y disfrutar del sonido rotundo y vibrante del motor V8.
Todos deseamos conducir un automóvil único, personal: si las exigencias que cada uno plantea son diferentes, aún más dispares son los gustos. Por eso, Mercedes-Benz ofrece numerosas opciones para personalizar el SLR Roadster. En el interior, equipos realizados con materiales de primera calidad y un acabado minucioso. Por ejemplo, la consola central y los paneles de las puertas pueden decorarse con elementos de carbono negro. Por lo que respecta al exterior, el carácter del SLR Roadster puede realzarse con las llantas de 19 pulgadas en diseño de turbina y las pinzas de freno en color rojo o dorado. No importa por qué equipos se decida: un SLR Roadster es siempre una pieza única. Apasionante, magnífico y sobre todo, muy especial.
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